Neoliberalismo práctico y sus efectos

 
 El neoliberalismo (primera parte): sus políticas reales.

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 No hay que confundir la doctrina teórica neoliberal con las políticas neoliberales prácticas. Como he explicado antes la teoría neoliberal se fundamente en silogismos  ideales cuyas traslación a la realidad resulta siempre un perjuicio para la mayoría de la población. Hayek y Friedman estuvieron encantados cuando sus ideas se aplicaron por primera vez en las dictaduras latinoamericanas (Chile y Argentina), donde la represión armada ahogaba cualquier intento de resistencia. Pero en democracia existe el “estorbo” de las elecciones. Por eso, en contra de la opinión de los intelectuales neoliberales, los políticos neoliberales no actúan igual que los dictadores citados y suelen aplicar las sus propuestas prácticas lentamente y de modo parcial. Se trata de que el trauma sea menor y que la población se vaya acostumbrando gradualmente, de lo contrario podrían perder el apoyo electoral. Las políticas neoliberales podrían definirse como la parte práctica de la metafísica neoliberal.  Esta dualidad entre teoría (absoluta) y práctica (parcial) resulta especialmente interesante para los intelectuales/economistas del neoliberalismo. Gracias a esta diferencia pueden criticar incluso a sus propios políticos neoliberales acusándoles  de quedarse cortos. En cuanto aparezcan los primeros malos resultados se permiten  presentarse como parte de la crítica en estos términos:


Ya avisamos nosotros de que esto iba a pasar. La causa de todos los problemas es que las medidas de los políticos no han sido lo suficientemente neoliberales.

Todas las medidas van en una dirección: lograr que el Estado deje de intervenir en la economía para que los ciudadanos pierdan su libertad y acaben convertidos en esclavos económicos del “mercado”, un eufemismo para referirse a los grandes inversores/especuladores, a los plutócratas. Hayek, el líder intelectual de los neoliberales los explica claramente:
El sistema solo funciona bajo la condición el individuo tenga la disposición de adaptarse a los cambios y procesos, de someterse a convenciones que no serán los resultados de una planificación racional. [El individuo debe estar dispuesto a] subordinarse a las consecuencias de los procesos que nadie ha planificado y que, posiblemente, nadie entienda”.

En sus argumentos Los neoliberales nos dicen que la destrucción de los derechos laborales y avanzar hacia formas de esclavitud laboral no supone ninguna limitación de la libertad. Evidentemente las duras medidas que defienden no les afectan a ellos. Ellos serán ampliamente premiados por el poder económico en agradecimiento por defender unas propuestas que tanto les benefician. Efectivamente, sus propuestas no limitan su libertad, la de ellos (plutócratas y lacayos neoliberales), aunque sí se la limitan al resto, a la mayoría de la población. Otro motivo más para no llamar liberales a los neoliberales. Por eso desde sus numerosos medios de comunicación intentan convencer a la población de que la esclavitud laboral no es algo negativo, dice Hayek textualmente:

“Aunque por la amenaza del hambre [un individuo] se sienta obligado a aceptar un empleo que le disguste y por un salario muy bajo y se sienta a la merced de otra persona dispuesta a emplearlo, no existe coerción ni por parte de esta persona ni por parte de la sociedad en el sentido planteado”  (Esta cita de Hakey y la anterior aparecen en la obra Wollt Ihr den totalen Markt? Der Neoliberalismus und die extreme Rechte, 1887 de Herbert Schui, profesor de economía en las universidades de Bremen y Hamburgo.)

Las políticas neoliberales buscan aumentar los beneficios de rentas altas con medidas de distinta índole, la metafísica teórica neoliberal se usa para convencernos de que esas medidas nos benefician a todos a pesar de que la realidad indique lo contrario. Y si no funcionan nos dices que es porque no  se han aplicado con la intensidad requerida. Analizaré las principales políticas neoliberales prácticas:
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1. Reduciendo los impuestos a las rentas altas y privatizando los servicios sociales (herencia de la época socialdemócrata). Esta medida impopular se venderá siempre como una forma de mejorar  la eficacia, por ello, normalmente, antes de privatizar un servicio público, se forzará una mala gestión previa que lo justifique. Además se venderá como reducción de los impuestos para todos, de modo que el ciudadano de la calle cree que sale ganando cuando en realidad es justo lo contrario. Al reducir los impuestos, se han de privatizar los servicios sociales, y estos servicios sociales privatizados aumentarán sus precios. Finalmente los servicios sociales acabarán resultando mucho más caros al usuario, que lo que antes debía pagar en impuestos para mantenerlos. Como es lógico, este encarecimiento no afecta tanto a las rentas altas que pueden permitirse esos precios. En este sentido concluyen los estudios que se han hecho comparando los servicios sociales de Suecia y de los Estados Unidos. Los ciudadanos suecos pagan menos en impuestos por sus servicios sociales, que lo que los norteamericanos pagan directamente para cubrir esos servicios. En lo referente a la sanidad, además con una cobertura menor.  Tal y como defiende el catedrático Vicenç Navarro en varias de sus obras.
Vicenç Navarro en Subdesarrollo social en España comenta el articulo del periódico  neoliberal londinense Economist (6-5-2006) donde comparara la sanidad inglesa con la estadounidense y muestra como la americana, que está más privatizada, tiene peores resultados siendo más cara. La reducción de impuestos que ha supuesto la privatización de la sanidad, sólo ha beneficiado a los más ricos, ya que los demás han de pagar mucho más por el encarecimiento de los servicios y de los fármacos.




La reducción de impuestos a las rentas altas ha sido la tónica durante todo el periodo neoliberal (desde los años ochenta) y se ha hecho de varias formas. En Alemania los impuestos sobre el capital se redujeron 26 puntos en el período 1995-2009, y el gravamen fiscal de las rentas superiores se redujo 9,5 puntos. En España y Francia la reducción de los impuestos de las rentas superiores alcanzó los 13 puntos (datos de la obra de V. Navarro Las políticas fiscales neoliberales, 2010)

En España, tanto el PP como el PSOE han actuado en el mismo sentido. En 1986 los impuestos directos (que afectan más a las rentas altas) representaban el 64% y los indirectos el 32%, en 2006 estos porcentajes pasaron a ser el 51% y 47%.  En 2008 el gobierno del PSOE de España se alinea con el neoliberalismo más extremista y elimina el impuesto de patrimonio. El Estado ha dejado de ingresar más de 2.121 millones de euros anuales. Esta reducción de impuestos, que afecta sobre todo a las rentas altas, se ha compensando reduciendo el nivel salarial de las clase baja y media. Tres años después de la supresión del impuesto de patrimonio el gobierno del PSOE congela las pensiones de los jubilados para ahorrarse 1.500 millones (menos de lo que pierde anualmente por haber quitado el impuesto de patrimonio).
 


2. Empeorando las condiciones laborales de los trabajadores y manteniendo un alto índice de desempleo. Es lo que los neoliberales llaman eufemísticamente “aumentar la productividad para ser más competitivos”. Para mantener la situación de privilegio que disfruta la élite, es necesario que el trabajador no pueda aprovecharse de la reducción de jornada que los avances técnicos permiten. Si tiene demasiado tiempo libre, podría pensar por su cuenta. Por ello, en cuanto sus políticas económicas logran los primeros y deliberados malos resultados económicos, empiezan a reivindicar desde sus medios de comunicación los famosos ajustes estructurales. Su programa de ajuste estructural  o P.A.S. son paquetes de medidas que incluyen la reducción de salarios, aumento de horas de trabajo, despido libre, etc.
 
Los P.A.S. sólo son posibles con un alto índice de paro que sirva de coacción a los trabajadores, por eso se realizan políticas desde el Estado para mantener el paro por encima del 5%, a eso lo llaman “tasa natural de desempleo”. Como explica Paul Krugman, el ideólogo neoliberal Friedman dejo claro que el pleno empleo no debe ser un objetivo ya que las políticas monetarias que proponen lo hacen imposible:

...que no era posible utilizar una expansión monetaria para alcanzar un objetivo arbitrario de pleno empleo sin provocar a la larga una inflación inaceptable. Lo más que cabía esperar era tratar de mantener la economía cerca de la tasa de paro que se tendía a lograr cuando la tasa efectiva de inflacionaria más o menos la misma que esperan los trabajadores y las empresas"

Efectivamente los resultados reales confirman que la relación que hacen los neoliberales entre empleo y productividad es falsa. De 2007 a 2009 el crecimiento de la productividad en España fue el mayor de la OCDE (los países más industrializados) alcanzando el 5,4%, mientras que la media fue de un -1,1%. Sin embargo en el mismo periodo España fue el país donde más se destruyó empleo (un -7,2%). Datos aportados por The State of Working America. Economic Policy Institute. Washington, 2011.



Las reformas laborales que defienden los neoliberales aumentan la precariedad laboral y el paro pero son beneficiosas por otras razones: aumentan los beneficios empresariales, y reducen la fuerza del movimiento sindical y del resto de los movimientos reivindicativos. Este proceso de involución en los derechos laborales adquiridos es descrito por Jean Ziegler como la tercermundialización del primer mundo.

3. Deslocalizando la producción (trasladándola a un país del 3º mundo) y desindustrializando el primer mundo. Para mantener altas cotas de desempleo se utilizan varios métodos, el principal es facilitar legalmente el traslado de la producción a países con mano de obra más barata (“deslocalizar”). A estos países (tercermundistas)  previamente se les ha colocado una situación de dependencia a través de los planes de sometimiento económico orquestados desde el FMI y el BM. Gracias a la crisis planificada de estos países, también se logra la llegada masiva de obra barata dispuesta a aceptar más fácilmente las condiciones de los P.A.S. (emigración legal o ilegal, en ambos casos se considera útil). Además la desindustrialización de los países del primer mundo, les hace más dependientes del comercio exterior, reduciendo el control real de los gobiernos sobre la economía, en cambio aumenta el poder de las multinacionales, en manos de la oligarquía plutócrata.   

Vicenç Navarro nos aporta datos sobre la concentración de la riqueza en manos de un pequeño número de multinacionales: 
En 1994 la Revista Fortune de Nueva York concluyó que el crecimiento de los beneficios de las 500 empresas más grandes en el ese año, fue de un 15%.
Las corporaciones multinacionales siguen estrategias de acuerdos y grandes fusiones para evitar la competitividad. Los dirigentes de corporaciones organizan y subvencionan la reunión de Seattle de la OMC (Comercio), desde donde impulsan las políticas neoliberales. Gracias a lo anterior en 1999 ya controlaban 1/3 del comercio mundial, y las 10 MNC más importantes de cada sector, controlan, del conjunto mundial, el 86% de las telecomunicaciones, el 85% de los fertilizantes, el 70% de la producción de ordenadores...

4. Propiciando la creación de burbujas especulativas. Las políticas neoliberales de fomento del paro, reducción de salarios, etc. reducen la capacidad de compra de la clase baja y media. El aumento de la renta de la clase alta no puede compensarlo. Por ello la demanda (lo que compran los consumidores) se reduce, esto afecta a la economía que ralentiza su crecimiento. Para solucionar este problema se impulsa la expansión descontrolada del crédito. De esta forma la demanda se recupera artificialmente a base de endeudar a los consumidores. 

El catedrático Antón Costas nos dice que muchos economistas se basan en esta idea para explicar la crisis financiera de inicios del siglo XXI:

Una cuarta explicación vincula la burbuja de crédito y la burbuja inmobiliaria con la desigualdad. Incapaces de hacerle frente mediante políticas redistributivas, los Gobiernos habrían utilizado el crédito barato y las políticas de desgravación a la vivienda para compensar la caída de ingresos de las clases medias y trabajadoras. El hecho de que la burbuja inmobiliaria haya sido más intensa en los países del Atlántico Norte, como España, parece apoyar esa hipótesis.[1]

Los teóricos del marxismo totalitario y del comunismo soviético consideraban que sus propuestas iban a lograr la verdadera libertad y la verdadera democracia, incluso muchas dictaduras comunistas incluían en su nombre oficial el ostentoso término de democracia. Analizando la realidad, no la teoría, es un disparate considerar que el comunismo soviético era democrático porque simplemente lo dijeran sus teóricos. Igualmente de absurdo es considerar que el neoliberalismo sea contrario a la expansión descontrolada del crédito porque así lo decían sus teóricos. Los economistas neoliberales (Friedman y la escuela de Chicago) criticaron el crecimiento basado en una expansión del crédito desconectada de la economía productiva, pero la realidad hace que su crítica carezca de credibilidad. En el momento en el que las políticas económicas prácticas que defienden hacen indispensable esta forma de crecimiento, de nada sirve sus afirmaciones teóricas si son irrealizables. No se puede considerar demócratas a los defensores del comunismo soviético por mucho que ellos se lo crean. De la misma forma no se puede considerar que los neoliberales rechacen la expansión descontrolada del crédito por mucho que lo repitan. La realidad lo desmiente, las medidas prácticas que defienden no dejan otra alternativa para mantener la demanda.

 Efectivamente si nos fijamos en la evolución de la deuda privada, desde los años 70 vemos que ha crecido sin parar, independientemente de la coyuntura económica.

Como ejemplo el endeudamiento total de empresas y particulares en España durante la última burbuja especulativa (datos del Banco de España). En 1996 la deuda total era de 261.365 millones de euros, en 2008 era de 1.869.882 millones de euros (1,87 billones de euros). Es decir, entre 1996 y 2008 el endeudamiento total se multiplicó por 6 (un crecimiento del 500%).

Esto ha sido posible gracias a la desregulación financiera. La desregulación empezó con Nixon a inicios de los 70. Lo hizo para poder hacer una expansión monetaria que le permitiera pagar los gastos de la guerra de Vietnam sin subir los impuestos. Esta expansión del crédito permite disimular una consecuencia natural del neo-liberalismo, la reducción de la demanda privada por la reducción de los salarios y por la destrucción de empleo con la libre deslocalización (traslado de empresas a países con mano de obra barata). Este modelo de crecimiento económico que expande el crédito para mantener la demanda, funciona de forma parecida a una estafa piramidal y más tarde o más temprano acaba pinchándose cómo una burbuja. La actual crisis se enmarca en esta dinámica.

El sistema financiero se subordina a los intereses de los accionistas de los bancos privados (los plutócratas). Los bancos privados se consolidan como únicos e indiscutibles intermediarios entre los bancos centrales y los ciudadanos. Como sus beneficios en forma de interés son mayores cuanta mayor cantidad de dinero prestan, están especialmente interesados en que los políticos fomenten el aumento la demanda a base de créditos. Para facilitar el crecimiento especulativo, con Nixon se eliminaron los controles financieros heredados de la época socialdemócrata (de Bretton Woods).

Se obliga al ciudadano a endeudarse con varias medidas. Por un lado los ya mencionados ajustes estructurales incluyen reducciones de salarios y  las libre deslocalización permite aumentar el paro, con todo ello se logra descenso del nivel adquisitivo de los salarios. A esto se unen las medidas que permiten aumentar los precios. Mediante las desregulaciones y retirada de los controles efectivos, se impulsa la especulación en sectores económicos vitales (como en el caso de la vivienda). Las burbujas especulativas (que aumentan los precios) y la expansión del crédito (necesario para compensar este aumento de precios)  disparan los beneficios de la banca y permiten al neoliberalismo lograr buenos resultados económicos durante un periodo de tiempo limitado. No les importa que finalmente todo esté abocado a la crisis porque la crisis también les resulta provechosa.  Los neoliberales han conseguido que se acepte con naturalidad la existencia de crisis sucesivas  (pinchazo de la burbuja especulativa) con recuperaciones (creación de una nueva burbuja especulativa).

5. Fomentando el endeudamiento de los Estados para reducir los impuestos (primero de los países tercermundistas, luego todos los demás). Con el nuevo sistema financiero tras la desregulación de Nixon (1971) se fomentó el endeudamiento de los Estados como una forma de enriquecer a los inversores. La idea es que los ricos presten al Estado el dinero que no han pagado en forma de impuestos. Esto no se hace sólo a escala nacional, también se compró a muchos gobiernos corruptos para que solicitaran préstamos (a través del FMI y del BM) en un interés variable. De esta forma se garantizaron un pago eterno y sometieron a esas economías. Cuando situación se hizo desesperada, el FMI y el BM condicionaron la ayuda necesaria a la aplicación de políticas neoliberales, lo que supuso nuevos beneficios, al tiempo que se destruía la paz social en estos países.

Oliver Lorillu y Éric Toussaint (destacados miembros del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo; CADTM y de ATTAC) explican la estafa de la deuda externa magistralmente. En los años 60 y 70 se concedían préstamos a los países del tercer mundo a bajo interés. Los créditos se pidieron contando con unos ingresos que van decreciendo, ya que el valor de los productos de estos países (materias primas) no hace más que devaluarse. Además en los años 80 Reagan decide aumentar unilateralmente los intereses de la deuda. Uniendo estos dos elementos (valor de la producción devaluada +  aumento intereses) la devolución se hace imposible, por lo que los dirigentes locales han de renegociar con el FMI y el BM nuevos créditos para pagar los intereses de los créditos antiguos.

Hoy en día están repitiendo la operación en los países desarrollados con algunas modificaciones pero con el mismo propósito, gracias a los mercados especulativos pueden coaccionar a todos los gobiernos que hayan sacado deuda pública al casino de las cotizaciones.

6. Desregulando totalmente el movimiento de capitales para que los plutócratas puedan multiplicar su riqueza en el casino financiero-bursátil internacional, independientemente de que esto pueda suponer la ruina para muchos países. La libre circulación de  estos capitales  crecientes, a escala mundial acarrea crisis económicas periódicas (la decisión especulativa de una sola persona, provocó la crisis internacional de 1994) pero incluso en caso de crisis económica, se consigue un aumento de los  beneficios de los magnates que desencadenaron el proceso, y además aprovechan para justificar  las reformas mencionadas anteriormente.

De todo este chanchullo los responsables quedan impunes. Además los creadores directos de todo este proceso vicioso, se autoproclaman partidarios de la limitación de la entrada de los emigrantes y defensores de la esencia nacional. Esto les hace aparecer frente a la opinión pública como patriotas y consiguen así  un mayor apoyo popular.      
Se pretende que los ciudadanos asimilen la idea de que tienen que ajustarse el cinturón trabajando más y cobrando menos, mientras los plutócratas guardan el grueso de sus capitales en paraísos fiscales, y entre ellos compiten por ver quién tiene más o menos yates y aviones privados. Para los ciudadanos es suficiente con  "pan y circo"; Es decir, que puedan cubrir sus necesidades básicas (el pan), y que sean felices con el circo.

Es muy fácil reconocer los efectos del neoliberalismo. El neoliberalismo supone siempre un aumento de la polarización social, es decir, aumenta la diferencia entre las rentas más altas y las más bajas. Por eso incluso cuando logra crecimiento de la riqueza en términos macroeconómicos (P.I.B) no consigue beneficiar a la sociedad en su  conjunto. Esto puede soportarse en un país del primer mundo ya que mantiene una cobertura social heredada de la época socialdemócrata, pero en un país del tercer mundo, sin esta base, siempre se acompaña en violencia social.



Demostración del desastre social que va unido a las políticas del neoliberalismo es el aumento de la delincuencia. En número de personas encarceladas en Estados Unidos pasó de de 250.000 en 1975 a 744.000 en 1985, y alcanzó los 2,3 millones en junio de 2008. Son evidentes las cifras en este sentido en el país referente de los neoliberales: Estados Unidos. Según cuenta The Economist, a finales de la primera década de este siglo, esta nación tenía menos del 5% de la población mundial, pero casi e 25% de los presos mundiales. De cada 100.000 ciudadanos norteamericanos, 756 pasan por prisión en algún momento de su vida, un porcentaje 5 veces superior a la media mundial.

Resultados reales del neoliberalismo



El misionero español José Collado, al ser preguntado por los resultados de las políticas neoliberales del FMI y del BM en el Niger nos dice: 

Las políticas del FMI y del BM no han traído ningún beneficio. Llevo más de 30 años trabajando aquí y veo como la pobreza va aumentando mientras los ricos son cada vez más ricos. Si (esas políticas) hubieran tenido algún efecto saludable se verían, y yo no los veo por ningún sitio, sólo veo la mundialización de la pobreza  
(Entrevista que aparecen en el documental “El orden criminal del mundo” de TVE)

Durante las dos últimas décadas hemos visto como en términos generales la riqueza ha ido creciendo. ¿Podemos decir que las políticas neoliberales han supuesto un beneficio para una parte importante de población? En absoluto. Para las rentas bajas y medias que en los países ricos han vivido la ilusión de prosperidad, esto no ha sido más que un espejismo, una trampa. En realidad la riqueza no ha crecido para todos de la misma forma. Las rentas altas han visto como se incrementaba sus ganancias de forma desaforada. Estos acrecentados patrimonios gozan de total seguridad/impunidad gracias la libertad absoluta de los movimientos de capital y a las nuevas políticas fiscales regresivas.

En los países ricos durante estos años los salarios han crecido la mitad que la productividad, y la mayor parte de los ganancias han ido a engrosar los beneficios empresariales. Las rentas del trabajo (de los asalariados) han disminuido como porcentaje de la renta nacional mientras que las rentas del capital (inversionistas/especuladores) han aumentado espectacularmente. Según el FMI, en la Unión Europea de los 15, las rentas del trabajo pasaron de representar el 61,6% de la renta nacional en 1992, a un 57,6% en el año 2005. En España el descenso fue mayor, de un 62% a un 54,4% en el mismo periodo (El País, 8/7/2007). Los beneficios empresariales en la eurozona en el período 1999-2005, crecieron un 36% y los costes laborales tan sólo un 18%. En España los datos son aun más clarificadores; en el mismo periodo los beneficios empresariales aumentaron un 73% y los costes laborales apenas un 3,7%(La silenciada causa de la crisis. V. Navarro. Público, 19/3/2009).
Las rentas medias y bajas han visto como mejoraba suavemente su situación. Pero estas mejoras están ligadas al mantenimiento de un salario y complementadas con el recurso a un crédito accesible. Una vez que la burbuja financiera estalla, aumenta el desempleo y se cierra el grifo del crédito. Ahora vemos los verdaderos resultados sin maquillar de las políticas neoliberales. Ahora las rentas medias y bajas pierden de golpe  todas las mejoras adquiridas y retroceden ¿A la situación de partida? Me temo que no. Discretamente durante estos años se ha dejado que los mercados/especuladores vayan incrementando su poder empequeñeciendo a los Estados. Privatizaciones, reducción de impuestos, etc nos ha llevado a una situación en la que la capacidad del Estado es menor para amortiguar las consecuencias sociales de la crisis. Y lo que es más grave,  hoy el Estado lo tiene mucho más difícil para retomar las riendas de la economía y enderezar el rumbo. Hoy los mercados/especuladores tienen un peso en la economía tan grande que  han dejado sin validez la propia ordenación democrática del sistema. El sistema democrático se ha diluido en la dinámica económica. 

Las 500 mayores multinacionales del mundo no hacen más que aumentar su peso en  la  economía. Si vemos la evolución de su volumen de actividad en relación al PIB mundial descubrimos una clara tendencia. Si en 1996 era del 38%, en 2006 alcanzó el 43% (Según los datos anuales de la revista Fortune)

Analizando estos años de desenfreno neoliberal vemos un cambio significativo en un dato: el referido al reparto y polarización de la riqueza. Y efectivamente en esto es en lo único en lo que han dado buenos resultados permanentes. Analicemos los casos de Estados Unidos, España y Argentina y a continuación veamos las cifras globales. Las cifras por países son distintos en función del grado de aplicación de las políticas neoliberales. Entre los países occidentales encabezan la lista de polarización los pioneros en la aplicación de estas medidas: Estados Unidos (donde se aplican desde Ronald Reagan) y Reino Unido (donde se aplican desde Margaret Thather).

En Estado Unidos, explica Susan George[2] en su Breve historia del neoliberalismo, los resultados de las políticas neoliberales a partir de la crisis de los 70, han sido un éxito en el aumento de la desigualdad del ingreso de los norteamericanos. Entre 1977 y 1988 el 10% superior de las familias aumentó sus ingresos un 16%; de éstos, el 5% superior, aumentó sus ingresos en 23%; pero el extremadamente afortunado 1% de las familias norteamericanas pueden agradecerle a Reagan su incremento en un 50%.  Sus ingresos van de los 270 000 a los 405 000 dólares.  En cuanto a los más pobres, el 80% de abajo, perdió algo y de acuerdo a la norma, cuanto más abajo, más pierde.  En 1977, el 1% superior de las familias tenían un ingreso medio 65 veces más alto que el 10% de más abajo.  Una década más tarde, el 1% ganaba 115 veces más.

En 1928, el 1% más rico de EEUU atesoraba el 23,94% de la riqueza (ver gráfico adjunto). Tras la crisis del 29, el porcentaje fue reduciéndose como consecuencia de las políticas redistributivas socialdemócratas. El porcentaje bajó por debajo del 10% en la década de 1970. Pero tras la ruptura con el pacto keynesiano que en EEUU lideró Ronald Reagan, el 1% más rico volvió a ganar cuota en la riqueza nacional hasta superar de nuevo el 23% en 2007. En la gráfica se ve la evolución en el porcentaje de la renta nacional que recibe el 1% de los ciudadanos más ricos de Estados Unidos.

Según un estudio del Centro Conjunto para Estudios de la Vivienda[4] el 25% de los hogares de EE.UU. controlan el 87% de toda la riqueza del país. Pero si se mira más cerca en la distribución del ingreso, encontramos que el 1% por ciento de la población estadounidense controla el 42 por ciento de toda la riqueza financiera del país.


Desde 1999 a 2004, el número de estadounidenses en la pobreza que sufren de hambre o no tienen ‘inseguridad de alimentación’, se ha incrementado en 3.9 millones – 2.8 millones de adultos y más de un millón de niños. En 2002, 34.9 millones de personas vivieron en hogares con ‘inseguridad de alimentación’- donde no existe comida suficiente para la nutrición básica. Estas cifras están muy por encima de las 33.6 millones de personas en 2001 y las 31 millones en 1999 (U.S. Department of Agriculture, Household Food Security in the United States, 2002, Octubre 2003).

En el resto del mundo la tendencia ha sido a misma, variando en función de la mayor o menor intensidad en la aplicación de las políticas neoliberales.

En Argentina durante los 90 se impulsaron políticas neoliberales (privatizaciones y desregulaciones) con los gobiernos de Menem. El resultado fue que 7 millones de personas dejaron de ser clase media para transformarse en nuevos pobres. El coeficiente Gini pasó de 0.42 en 1992, a 0.47 en 1997. La sociedad se polarizó. La pobreza se disparó llegando a finales del 2002, al 58% de la población (era a inicios de los 60, menor al 10%).

Si vemos lo que ha pasado en España. Durante el periodo 1999-2004 los costes laborales en España aumentaron sólo un 3,7%, mientras que los beneficios empresariales aumentaron un 73%.

Es difícil lograr datos mundiales sobre la polarización de la riqueza. Los diferentes escenarios internacionales nos llevan al error al generalizar los datos estadísticos. Además modificando las variables podemos obtener resultados distintos. A esto se agarran los informes que ofrecen los neoliberales para intentar convencernos de la idoneidad de sus propuestas. Vicenç Navarro nos cuenta lo fácil que les resulta a los neoliberales falsear los datos para justificar sus acciones:[5] 
Cuando Stiglitz y Rais Kanbur (entonces vicepresidente del Banco Mundial uno y director del informe World Development Report el otro) publicaron en el año 2000-2001 las cifras de pobreza en el mundo, indicaron (utilizando el mismo indicador de pobreza de 1 dólar por día por persona) que la pobreza había incrementado en 20 millones pasando de un 1,18 billones en 1987 a 1,20 billones en 1998.

Este informe dio pie a que el Congreso de EEUU (controlado por los Republicanos) amenazara con recortar los fondos del Banco Mundial, lo cual explica que el Banco hiciera otro informe, en el que usando el mismo indicador (de un dólar per capita por día) mostró un descenso durante los años 1980-1998 de la pobreza de 200 millones de personas que es la cifra citada por el Presidente del Banco en sus declaraciones. Para aquel entonces Stiglitz y Kauban ya no trabajaban en el Banco Mundial.

Esta facilidad a la hora de maquillar y manipular los datos les ha llevado a presentar como éxitos rotundos fracasos de sus políticas. Como pasa con las políticas neoliberales aplicadas durante la dictadura de Pinochet en Chile. Tras diez años de aplicación de estas recetas económicas, Chile sufrió una recesión que hizo caer el PIB en un 15% entre 1982 y 1983, en un momento en que la tasa de desempleo alcanzaba el 30%. Rafeel Urriola[6] habla sobre esto en su obra La Globalización de los desajustes.
El intento más reconocido de alcanzar datos objetivos sobre el reparto de la riqueza lo ha realizado Milanovic. En su informe[7] demuestra como el 1% de las personas más ricas del mundo poseen tanto como el 57% del resto de la población mundial. Es decir 50 millones de personas ricas tiene el mismo nivel de renta que 2,7 billones de personas. Además esta diferencias no hacen más que incrementarse. En un solo año (1993) la distancia entre el 5% de las personas con ingresos superiores y el 5% de las personas ingresos inferiores del mundo subió de 78 veces a 114 veces.

El número de millonarios ha aumentado de forma espectacular durante la etapa neoliberal. El CapGmini World Wealth Report censaba en 2008 a 10,1 millones de personas con un patrimonio mayor a 1 millón de euros (descontando su vivienda habitual), cuando en 1996 esta cifra era menos de la mitad.

El profesor Jaime M. Zurita Campos habla del informe de Naciones Unidas Human development report (Oxford University Press, 2000 y 2002): a escala mundial la diferencia en el ingreso entre el 20 % de los más ricos y el 20 % de los más pobres ascendió de 30 a 1 en 1960; de 60 a 1 en 1990; de 74 a 1 en 1999, y se proyecta que para el año 2015 será de 100 a 1.

De acuerdo con un informe de la organización sin fines de lucro Worldwatch Institute: "En los años 90 se registró un crecimiento sin precedentes del Producto Bruto Mundial, por valor de más de 10 billones de dólares, pero en ese período la cantidad de personas que viven en la pobreza casi no varió, y se mantuvo en torno a 1.000 millones. La brecha entre ricos y pobres se ensanchó en muchos países durante los años 90, con perjuicio de la estabilidad social y económica, a pesar de la prosperidad promedio del mundo en esa década

Desde 1995 a 2005, etapa de máxima aplicación de las políticas neoliberales, el aumento del PIB no ha repercutido en un aumento del bienestar global, los índices de pobreza se mantienen, lo que sí que se ha logrado es un espectacular aumento de los multimillonarios. Según un análisis que hizo la corporación financiera Merrill Lynch, el número de ricos se ha duplicado durante esos años.

Ignacio Ramonet, ensayista y periodista (director de Le Monde Diplomatique) nos cuenta como en 1960, antes de la globalización neoliberal, el 20% más afortunado de la población del planeta era 30 veces más rico que el 20% más pobre. En 1997, en la cumbre de la globalización, los más afortunados eran 74 veces más ricos que los más pobres del mundo!

Un estudio del Instituto de Investigaciones Económicas para el Desarrollo de Naciones Unidas, en 2006 expuso las conclusiones de su estudio sobre el reparto de la riqueza.  Sus conclusiones fueron inequívocas: el 10% más rico de los adultos posee el 85% del total de activos. La mitad de la población adulta del planeta, sin embargo, tiene apenas el 1% de la riqueza global. Podemos hablar de riqueza extrema.
Y esta brecha se ensancha cada día más. Hoy, si se suman los productos internos brutos de todos los países más subdesarrollados del mundo -con sus 600 millones de habitantes, no llega a igualar la fortuna total de las tres personas más ricas del mundo.

Las cifras actuales de polarización social son simplemente escandalosas. Esa riqueza acumulada en la época de bonanza, ¿esta contribuyendo a corregir los efectos de la crisis económica derivada precisamente de esta época de bonanza?     No.

El libre mercado financiero, el libre movimiento de capitales, maniobras varias de ingeniería financiera, etc. ha hecho posible que el grueso de esos capitales estén escondidos en paraísos fiscales. Allí se libran de las cargas impositivas que proporcionarían los fondos necesarios para salir de la crisis.

Podemos concluir que las políticas neoliberales comparadas con las anteriores han sido peores a la hora de lograr beneficios generales, pero han sido un rotundo éxito a la hora de beneficiar a las rentas más altas. Los datos de acumulación de la riqueza así lo atestiguan.


La última crisis financiera ha dejado sin argumentos defensores de las bondades de la desregulación. Brad DeLong, de la Universidad de California en Berkeley, lo ha llamado el "derrumbe intelectual" de la Escuela de Chicago (principal escuela del neoliberalismo). Durante los años de crecimiento especulativo, el ambiente entre los economistas neoliberales era de total optimismo y de negar la posibilidad de crisis. Comenta Paul Krugman como los afamados teóricos del neoliberalismo eran incapaces de ver lo que tenían ante sus narices:

Pero había algo que estaba sucediendo: una creencia general de que las burbujas sencillamente no tienen lugar. Lo que llama la atención, cuando uno vuelve a leer las garantías de Greenspan, es que no estaban basadas en la evidencia, sino que estaban basadas en el aserto apriorístico de que simplemente no puede haber una burbuja en el sector inmobiliario.

Y los teóricos de las finanzas eran todavía más inflexibles en este punto. En una entrevista realizada en 2007, Eugene Fama, padre de la hipótesis del mercado eficiente, declaró que "la palabra burbuja me saca de quicio" y continuó explicando por qué podemos fiarnos del mercado inmobiliario: "Los mercados inmobiliarios son menos líquidos, pero la gente es muy cuidadosa cuando compra casas. Se trata normalmente de la mayor inversión que van a hacer, de manera que estudian el asunto con cuidado y comparan precios".



(…) En pocas palabras, la fe en los mercados financieros eficientes cegó a muchos, si no a la mayoría, de los economistas ante la aparición de la mayor burbuja financiera de la historia. Y la teoría del mercado eficiente también desempeñó un significante papel en inflar esa burbuja hasta ese primer puesto.

Ahora que ha quedado al descubierto la verdadera peligrosidad de los activos supuestamente seguros, las familias de Estados Unidos han visto evaporarse su dinero por valor de 13 billones de dólares. Se han perdido más de 6 millones de puestos de trabajo y el índice de desempleo alcanza su más alto nivel desde 1940. Así que ¿qué orientación tiene que ofrecer la economía moderna ante el presente aprieto? ¿Y deberíamos fiarnos de ella?


(Artículo de Paul Krugman en El Pais el 13/09/2009)
Pese a lo sucedido, su hegemonía en los medios de comunicación les garantiza una ilusión de veracidad. Aunque intelectualmente están derrumbados, no lo están políticamente. La razón es obvia, en realidad las políticas neoliberales que nos han llevado a la crisis, sí que han sido un éxito para algunos. Los benefactores de los políticos y de los economistas neoliberales pueden estar orgullosos de sus lacayos.  

El neoliberalismo salvaje

El rico es el modelo a seguir, y los medios para lograrlo son validos según su resultado. Todo vale, es la ley de la selva en lo económico, por eso a los defensores de esta teoría se les llama también neoliberales salvajes, o simplemente salvajes.

Para entender la catadura moral de los defensores del neoliberalismo valga este ejemplo. En 2002 el SIDA en Uganda hace estragos. Su ministro de sanidad pide medicamentos antirretrovirales valorados en 40 millones de dólares para evitar la muerte inminente de gran parte de su población.  Varias ONGs y la agencia americana USAid están dispuestas a proporcionárselos, sólo falta el visto bueno del FMI y del BM para que la operación pueda realizarse. 

Entonces es cuando interviene FMI y el BM rechazando públicamente esta operación por sus  efectos macroeconómicos. Según los expertos de estas instituciones, si se hace cambiaría la cotización de la divisa ugandesa y eso dañaría a sus exportaciones de café. Por ello consideran que lo mejor para Uganda es no recibir esa ayuda. [8]

Si aun no lo ha entendido, se lo pondré más claro. La entrega de ayuda humanitaria a Uganda supondría una variación de la cotización de la moneda ugandesa y esto significaría una reducción de los beneficios de las multinacionales cafeteras instaladas en el país. Salvar la vida a millones de ugandeses no es admisible si eso puede repercutir en una reducción de los beneficios de las multinacionales. ¿La situación puede ser más disparatada? Sí, aun puede ser más increíble. El propio ministro de economía de Uganda le dio la razón al FMI y al BM. Este político es una demostración de la fuerza convicción del dinero, que para algunos está por encima de cualquier otra consideración.


Este sistema financiero internacional exige a los países pobres que cumplan con sus deudas y que devuelvan unos créditos que en su día no repercutieron en beneficio alguno para el país receptor. Ahora, gracias a la variabilidad de las moneas, están una situación de endeudamiento irreal y eterno. Para los defensores del sistema financiero, la pobreza o el hambre derivado de sus políticas no es suficiente motivo para rectificar. Para Ángel Olaran, misionero en Etiopia, un sistema que es capaz de esto puede calificarse de criminal, y habla de genocidio organizado a nivel internacional

Esta forma de hacer política ha llevado al periodista madrileño Miguel Jara a decir que estamos entrando en una etapa de totalitarismo global corporativo.

Los dramáticos resultados de las políticas neoliberales, nos permiten hablar de un genocidio oculto, y por ello sus defensores pueden considerarse terroristas económicos.

Diego C. Delgado Jara, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Cuenca nos da las cifras del genocidio neoliberal:

El 25 de septiembre del 2000, (…) dato traído por la agencia informativa AFP: «Unos 19.000 niños mueren diariamente por las políticas monetarias» (El Universo, de Guayaquil, lunes 25/11/2000). Estos niños víctimas de las políticas fondomonetaristas y del Banco Mundial constituyen una parte importante de los cerca de once millones de menores de cinco años que perecen cada año por estos y otros motivos previsibles en gran parte, según cálculo del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). De estos 11 millones de vidas infantiles que desaparecen al año, en esas condiciones, según la Organización Mundial de la Salud, OMS, el 15% perecen por enfermedades que se pueden prevenir con simples vacunas, el 18% a causa de infecciones controlables de las vías respiratorias, 17% por enfermedades diarreicas, 20% por trastornos perinatales, 7% por paludismo y 23% por otras causas previsibles. (El Universo, martes 2 de enero del 2001, pág. 8, 2da. sección.). Y conste que no hacemos la cuenta con los datos de las personas mayores de cinco años, situación que multiplicaría los alcances de este genocidio incalificable. (…) son 6’935.000 los infantes que fallecen cada año -por la misma causa-; esta cantidad inmensa de seres humanos, y formada sólo por criaturas de la más tierna edad, es mucho grande que la de todos los fallecidos en los campos de concentración en la II Guerra Mundial a manos del nazismo.


Jean Ziegler como miembro del comité consultivo del Consejo de Derechos del Hombre de la ONU en setiembre del 2010 hizo una petición pública. Tras recordar que cada cinco segundos un niño menor de diez años muere de hambre en el mundo (más de 37.000 personas mueren de hambre cada día) propuso lo siguiente: que los especuladores financieros, causantes de la crisis mundial comparezcan ante un nuevo “tribunal de Nuremberg, similar al que juzgó a los nazis al fin de la Segunda Guerra Mundial.   


[1] Antón Costas es catedrático de Política Económica de la Universidad de Barcelona.
[2] Susan George es doctora en ciencias políticas y licenciada en filosofía. Es Es presidenta del comité de planificación del Transnational Institute de Ámsterdam, presidenta honoraria de Attac-Francia (Asociación por una Tasa sobre las Transacciones especulativas para Ayuda a los Ciudadano)
[3] Gráfica que acompañaba a un artículo de P. Rusiñol en el diario Público el 01/11/2010
[4] El Centro Conjunto de Estudios de la Vivienda (Joint Center for Housing Studies) es una organización de la Universidad de Harvard para la información y la investigación sobre la vivienda en los Estados Unidos.
[5]Condiciones económicas y sociales y riesgos para la paz internacional, que se expuso en el III Encuentro Salamanca sobre la Paz y el Derecho Internacional. 23-26 junio 2004. Salamanca. España.
[6] Rafael Urriola es Master en Economía Pública y planificación Universidad de París X (Nanterre). Ha sido profesor de Economía en las Universidades de Santiago de Chile y en la U. Central y Católica de Ecuador
[7] The World Income Distribution 1988 and 1993. First Calculations. Milanovic, B. 1999




...  el sueño de un neoliberal:


EL NEOLIBERALISMO EN SU CONTEXTO HISTÓRICO
Para entender lo que es el neoliberalismo hoy en día, hay que entender cuando y por qué apareció en la historia, y para ello es necesario conocer una breve historia de la economía.

1 comentarios:

geles fernandez santafe dijo...

Feliz año nuevo, y a los neoliberales tambien, aunque les haga menos falta.