Lucha contra el neoliberalismo, contra la Araña

LA LUCHA CONTRA LA ARAÑA
Después de conocer en qué consiste el Entramado Araña, ¿Qué actitud podemos tomar? Es difícil no dejarse arrastrar por la corriente mayoritaria, lo más cómodo es aceptar "lo que nos cuentan" y no hacerse preguntas. Una vez llegado a este punto la actitud más "sensata" es rechazar las ideas expuestas hasta ahora y no complicarse. Es muy fácil denigrarlas como "conspiranoicas" "fantasiosas" "irreales"..., es ese caso siga su camino. Pero en caso de que decida tomar en consideración estas ideas y quiera actuar en consecuencia, sólo en ese caso, me permito enunciar unos consejos:
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1.    No permitir que unas verdades desagradables y decepcionantes nos arrebaten nuestro derecho a la felicidad y al humor.
Nuestra enemistad debe ser un medio de aumentar nuestra alegría. (...) La guerra sin cuartel se hace riendo, bromeando, destruyendo sin amargura. (...) La crítica, para ser autentica, debe ser alegre, el odio o el rencor la invalidan. (...) Es con la risa y no con la cólera como se mata.
Friedrich Nietzsche
2.    Enfocar la lucha en términos morales. La raíz de los problemas que nos han llevado a la situación actual es claramente moral. Los que dirigen la economía han renunciado a toda consideración social de tipo universalista y han caído en un mezquino materialismo rabiosamente individualista. Todas las consideraciones morales se han subordinado a un instinto básico: la codicia o la avaricia. Los magnates y sus economistas han despojado a la economía de todo humanismo. La han convertido en un vulgar instrumento para la rapiña.  
Antón Costas[1] nos habla del nuevo héroe del capitalismo:
Un personaje amoral, desacomplejado, libre de cualquier tipo de cortapisas, que lo quiere todo y ahora, que busca maximizar el valor de la acción y su rentabilidad inmediata, y no a la creación de valor económico a largo plazo. Además, se beneficia del paraguas del llamado "riesgo moral": sabe que las consecuencias negativas de sus acciones no las pagará él, sino la sociedad que vendrá a su rescate.
Los economistas han tenido un papel importante en esa quiebra ética. Aunque saben poco de cómo funciona el mundo real, practican una economía arrogante, basada en supuestos idealizados del comportamiento económico, que han utilizado para apoyar políticas de libre mercado. 
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Relacionado con esto está la necesidad de mantener la superioridad moral sobre el enemigo haciendo uso de medios escrupulosamente pacíficos.
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Susan George, una de las intelectuales más reconocidas del movimiento contra la globalización neoliberal, lo aclaró en su día con una serie de argumentos contra los que aprovechan los actos reivindicativos para desahogar su sed de violencia. Por un lado nos recuerda con estos actos les hacemos el juego al adversario ya que les damos la excusa perfecta para hablar sólo de violencia y no de las propuestas que planteamos, además reducimos las posibilidades de éxito ya que estos actos generan para nuestras ideas más rechazo en la población que apoyos, de modo que estamos reduciendo la fuerza de nuestro movimiento. También dice que los partidarios de estos medios suelen rechazar las medidas parciales en pro de su añorada revolución, con esto debilitan al movimiento ya que desprecian a los reformistas, que son la mayoría de los miembros y simpatizantes.
A lo expuesto por Susan yo añadiría un argumento más. Nada bueno puede nacer del ejercicio de la violencia porque el camino (los medios) determinan el tipo de meta que puedes alcanzar. Los que se acomodan al uso de la violencia, aunque sea en nombre de ideas justas, acabarían trasladando sus hábitos agresivos al ejercicio del poder si algún día lo alcanzasen. De modo que si lo permitimos, todos los esfuerzos habrían sido en vano, ya que lo único que haríamos sería cambiar un tipo de dogmatismo y de injusticia por otra equivalente. 
 
3.    No caer en la trampa de la red de desinformación, los temas diseñados para desviar la atención nunca pueden convertirse en el centro de nuestros pensamientos y conversaciones. Todo lo que no sea económico (política, sociedad, deportes, juegos...) sólo sirve para cubrir nuestra necesidad de desconexión y entretenimiento, una vez cubierta, hay que reflexionar sobre lo que realmente afecta nuestra vida, lo económico.  Igualmente no hay que caer en la trampa que se nos presenta a menudo de mezclar la religión con la política o la economía. Hay que tener presente siempre, que el objetivo de la NEMECONSYS es precisamente evitar que el debate económico llegue a la calle.  No veo útil gastar energías con rodeos y circunloquios y  en caso de resistencia lo mejor es atacar directamente al punto débil del entramado; la teoría económica neoliberal, así podemos poner de relieve el verdadero objetivo del sistema, y el “poder oculto” que está detrás. 
4.    Una vez anulada la “red de la desinformación”, rebatida la metafísica neoliberal y dejado al descubierto el “objetivo oculto” del “poder oculto”, hay que defender la alternativa. Se trata de responder a estas tres preguntas:
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A. ¿Cómo es la alternativa, cuáles son las medidas económicas distintas del neoliberalismo que nos permiten crear un sistema económico-social más justo?
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B. ¿Qué hacer para que los políticos apliquen estas políticas?
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C. ¿Qué papel puede desempeñar usted en este proceso?
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 La respuesta a la pregunta A ¿Cómo es la alternativa? merece ser tratada en profundidad por eso será el contenido del siguiente libro que será la continuación de este. 
Como adelanto diré que se trata de volver a los métodos que tienen una eficacia probada a la hora de hacer un reparto más justo de los beneficios y que funcionan a la hora de contrarrestar la inherente tendencia del sistema hacia la polarización. Estos métodos se están ahora aplicando pero no con la intensidad necesaria. Todos los países del primer mundo mantienen esta condición precisamente porque aplican algún tipo de medida correctora. La situación actual es que cada país aplica medidas diferentes y en distinta intensidad. Pero afortunadamente tenemos un modelo de referencia en el que basarnos: la Suecia de Olof Palme (ni siquiera la Suecia actual). Sus políticas lograron combinar prosperidad y justicia social con mejores resultados que el resto de países capitalistas o comunistas. La clave fue el mantener una economía mixta, es decir, un fuerte intervencionismo estatal (el 50% aproximadamente del PIB en manos del Estado) en coordinación con un libre mercado (el 50% del PIB restante). Hoy en día, después de tantos años de adoctrinamiento neoliberal estas ideas suenan algo radicales, en el próximo libro intentaré demostrar que lo radical es lo que estamos viviendo hoy en día, y que la alternativa  de Olof Palme es la opción moderada.
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La respuesta a la pregunta B ¿Cómo hacer que los políticos apliquen estas políticas? Es más fácil de responder. Los políticos sí que saben cuáles son las medidas alternativas, pero no quieren hacer las reformas necesarias. El primer problema que surge es que estas medidas requieren una dura etapa inicial por la respuesta de las fuerzas reaccionarias (a través de sus instrumentos empresariales, financieros  y mediáticos), después de esta etapa de ajuste los beneficios logrados merecen la pena sobradamente. El segundo problema que  impide a los políticos hacer las reformas necesarias es que son poco lucrativas para su patrimonio personal ¿Por qué iban a cambiar y renunciar a los favores de la élite económica? Sólo lo harán cuando pierdan la seguridad que tienen hoy y empiecen a temer la reacción popular, y eso sólo llegará cuando la población está tan “quemada” que ya no puedan creerse sus mentiras. Tristemente los poderosos sólo cambiaran cuando la lucha de clases amenace la paz social. Con esto enlazo con la siguiente pregunta ¿Qué puede hacer usted? Pues sencillo:
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¡Quémese ya de una vez!
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¡Indígnese!
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El ex economista en Wall Street y profesor de University of Missouri Michael Hudson habla sobre la reactivación de la lucha de clases en la última crisis económica por la actuación de los magnates en estos términos:
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Utilizan la crisis y la prohibición de que los bancos centrales financien los déficits públicos para penalizar y llevar a la quiebra a los gobiernos, si se niegan a rebajar los salarios. Los planificadores neoliberales pretenden que salarios más bajos en el sector público supondrán salarios más bajos en el sector privado. El objetivo es rebajar los salarios un 30% o más, para disponer de excedente y pagar la deuda, dicen. Falso. Es un proyecto perverso para aguar las reformas democrático-sociales del siglo pasado en Europa. Los gobiernos aún han de imponer más carga fiscal al empleo y al comercio, recortar pensiones y otros gastos públicos. Europa puede caer bajo una dominación neoliberal totalitaria. Contra eso son las huelgas y las manifestaciones. La lucha de clases ha regresado a Europa.
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Noam Chomsky dijo una vez:
Una de las lecciones más claras de la historia, incluida la historia reciente, es que los derechos no son concedidos graciosamente, sino que son conquistados.
Es imposible cambiar a los políticos si nosotros mismo no sentimos la necesidad de cambiar las cosas. El problema es el desajuste entre realidad y crispación social, es decir, el actual ambiente de paz social no se corresponde con una realidad de deterioro de los derechos sociales. Lamentablemente muchos trabajadores asalariados han asimilado su precariedad, y han entrado en el circo de la NEMECONSYS. Hoy en día, en un contexto de neoliberalismo, la paz social sólo responde al éxito de los plutócratas en su adoctrinamiento de masas.  Por eso es necesario un trabajo continuo de divulgación y de despertar conciencias.
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La indignación ante la realidad política y social es el detonante para pasar a la acción, gracias a ese sentimiento la fuerza de voluntad vendrá de forma natural. Es imposible contribuir al cambio sin sentir la necesidad de hacerlo. La indignación es el sentimiento-causa inicial, pero no puede ser jamás el motor de la acción, a continuación hay que solapar otro sentimiento a este; vuelvo al primer consejo. La lucha social (como cualquier tipo de lucha) ha de hacerse desde la alegría, destruyendo y construyendo sin amargura. ¿Qué es difícil pasar a la alegría desde la indignación?  Desde luego, no es fácil, pero hay alternativa, es la única forma admisible. El que es incapaz de luchar sin odio acaba ensuciando los ideales que dice defender. De ese sentimiento han florecido las peores pesadillas que ha creado el hombre. Si vas a luchar desde el odio, el resultado de tus acciones será igual de malo o peor que aquello que dices combatir. En ese caso, es preferible seguir como estamos.
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Activados por la indignación y movidos por la alegría, veremos con claridad que la acción más eficaz será la que realicemos nosotros mismos. Nos dejaremos de escudar en la "inactividad" de los políticos y los sindicatos y no esperaremos a que sean otros los que resuelvan nuestros problemas. Movilizándose desde abajo, activamos a los de arriba, esta es la clave de la eficacia de la lucha de clases. En cuanto la movilización desde abajo se debilite, lo más probable es que nuestros propios "representantes" acaben convirtiéndose en aquello que decían combatir. Por ello hay que elegir aquellos partidos, sindicatos, asociaciones... que tengan un funcionamiento interno asambleario y totalmente democrático. Esta es la única garantía que tenemos contra la intromisión del "poder oculto".
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La solidaridad internacional podrá adoptar formas nuevas y más constructivas conforme la gran mayoría de los habitantes del mundo lleguen a entender que sus intereses son aproximadamente los mismos, y que son defendibles si se actúa conjuntamente. (Noam Chomsky)




Las frentes de batalla en los que contribuir a la lucha por mejorar las cosas son amplios. Los englobaré en cinco grupos.
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Por un lado están los reformistas económicos, es decir aquellos que pretenden realizar reformas en el sistema para liberarlo de neoliberalismo y transformarlo en un sistema coherente heredero de la socialdemocracia histórica previa a la mutación. Encontramos individualidades que hacen de referencia intelectual a todo este movimiento, a escala mundial podríamos hablar de Noam Chomsky[2], en España destaca la figura de Vicenç Navarro[3] y Juan Francisco Martín Seco[4].  La agrupación más destacada en este sentido es la plataforma ATTAC[5] (Asociación por una Tasa sobre las Transacciones especulativas para Ayuda a los Ciudadano) promovida por Ignacio Ramonet, director de la publicación francesa Le Monde Diplomatique[6]. Su objetivo es reformar  el sistema financiero y que se tasen los movimientos de capital (tasa Tobin) para revertir todo ese capital en beneficio de la sociedad. Además poder acabar con la continua amenaza para la economía que supone el gigantesco capital flotante que hoy se mueve libremente por el mundo. Estos movimientos que proponen medidas reformistas alternativas, dotan al movimiento de resistencia de una cobertura ideológica coherente.
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Por otro lado tenemos a las asociaciones ecologistas. También pretenden modificar el sistema para corregir sus desajustes sociales, pero a esto unen su crítica al consumismo y al crecimiento sin freno por los efectos que produce en la naturaleza y el medio ambiente. Defienden dinámicas económicas justas y sostenibles. A escala mundial podemos citar como ejemplo a Greenpeace[7], y en España a Ecologistas en Acción[8]. Estas asociaciones proporcionan al movimiento de resistencia un alto grado de activismo.
El tercer grupo son las asociaciones sindicales herederas del movimiento obrero. Estas asociaciones y al igual que los ecologistas cuentan con un algo grado de activismo ya que les toca enfrentarse a diario con los efectos sociales de las políticas neoliberales.
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El cuarto grupo son los herederos de los movimientos políticos tradicionales de izquierda (marxismo y anarquismo). Por su tendencia a posiciones revolucionarias, proporcionan al movimiento de resistencia global un referente utópico, además son más resistentes a las intromisiones del poder económico por lo que son una garantía para evitar la desnaturalización de los objetivos originales.
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Como ejemplo en España de una asociación que podría incluirse en los dos últimos grupos (sindical y revolucionario) podemos citar al sindicato Confederación General de Trabajadores (CGT)[9]. Sus principios anarcosindicalistas y/o asamblearios garantizan su funcionamiento democrático y su inmunidad a posibles mutaciones conformistas. Pero estas ideas no son defendidas de modo dogmático y excluyente. En contra del dogmatismo ideológico de otras asociaciones anti-neoliberales, la CGT está abierta a todo tipo de ideas políticas o religiosas. Entre sus militantes puedes encontrar a demócratas cristianos, socialdemócratas, comunistas, anarquistas, entre otros. Todos unidos en torno a dos ideas en común:
-1. La necesidad de que cada uno de nosotros nos impliquemos en la lucha por mejorar nuestro nivel de vida y no confiemos en que otros resuelvan nuestros problemas.
- 2. El convencimiento de que la estrategia sindical de lucha de clases es, de momento, la única acción eficaz que tenemos para combatir las políticas neoliberales. La lucha de clases no es una elección estratégica, es una imposición pragmática, es la única salida a la que nos han abocado la aplicación de las recetas neoliberales.
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Finalmente están los movimientos de reciente aparición vinculados directamente a esta crisis. En España hablamos de aquellos derivados de la plataforma Democracia Real Ya[10] y del movimiento 15M. Esta opción presenta una clara ventajas sobre las anteriores: tiene un carácter más aglutinador al centrarse en reivindicaciones políticas y económicas concretas sin vinculaciones partidistas. Esto les permite llegar a un mayor número de personas y logra una gran capacidad de movilización. 

Transcribo el manifiesto de Democracia Real Ya[11]:
Somos personas normales y corrientes. Somos como tú: gente que se levanta por las mañanas para estudiar, para trabajar o para buscar trabajo, gente que tiene familia y amigos. Gente que trabaja duro todos los días para vivir y dar un futuro mejor a los que nos rodean.
Unos nos consideramos más progresistas, otros más conservadores. Unos creyentes, otros no. Unos tenemos ideologías bien definidas, otros nos consideramos apolíticos… Pero todos estamos preocupados e indignados por el panorama político, económico y social que vemos a nuestro alrededor. Por la corrupción de los políticos, empresarios, banqueros… Por la indefensión del ciudadano de a pie.
Esta situación nos hace daño a todos diariamente. Pero si todos nos unimos, podemos cambiarla. Es hora de ponerse en movimiento, hora de construir entre todos una sociedad mejor. Por ello sostenemos firmemente lo siguiente:
    Las prioridades de toda sociedad avanzada han de ser la igualdad, el progreso, la solidaridad, el libre acceso a la cultura, la sostenibilidad ecológica y el desarrollo, el bienestar y la felicidad de las personas.
    Existen unos derechos básicos que deberían estar cubiertos en estas sociedades: derecho a la vivienda, al trabajo, a la cultura, a la salud, a la educación, a la participación política, al libre desarrollo personal, y derecho al consumo de los bienes necesarios para una vida sana y feliz.
    El actual funcionamiento de nuestro sistema económico y gubernamental no atiende a estas prioridades y es un obstáculo para el progreso de la humanidad.
    La democracia parte del pueblo (demos=pueblo; cracia=gobierno) así que el gobierno debe ser del pueblo. Sin embargo, en este país la mayor parte de la clase política ni siquiera nos escucha. Sus funciones deberían ser la de llevar nuestra voz a las instituciones, facilitando la participación política ciudadana mediante cauces directos y procurando el mayor beneficio para el grueso de la sociedad, no la de enriquecerse y medrar a nuestra costa, atendiendo tan sólo a los dictados de los grandes poderes económicos y aferrándose al poder a través de una dictadura partitocrática encabezada por las inamovibles siglas del PPSOE.
    El ansia y acumulación de poder en unos pocos genera desigualdad, crispación e injusticia, lo cual conduce a la violencia, que rechazamos. El obsoleto y antinatural modelo económico vigente bloquea la maquinaria social en una espiral que se consume a sí misma enriqueciendo a unos pocos y sumiendo en la pobreza y la escasez al resto. Hasta el colapso.
    La voluntad y fin del sistema es la acumulación de dinero, primándola por encima de la eficacia y el bienestar de la sociedad. Despilfarrando recursos, destruyendo el planeta, generando desempleo y consumidores infelices.
    Los ciudadanos formamos parte del engranaje de una máquina destinada a enriquecer a una minoría que no sabe ni de nuestras necesidades. Somos anónimos, pero sin nosotros nada de esto existiría, pues nosotros movemos el mundo.
    Si como sociedad aprendemos a no fiar nuestro futuro a una abstracta rentabilidad económica que nunca redunda en beneficio de la mayoría, podremos eliminar los abusos y carencias que todos sufrimos.
    Es necesaria una Revolución Ética. Hemos puesto el dinero por encima del Ser Humano y tenemos que ponerlo a nuestro servicio. Somos personas, no productos del mercado. No soy sólo lo que compro, por qué lo compro y a quién se lo compro.
 Por todo lo anterior, estoy indignado.
Creo que puedo cambiarlo.
Creo que puedo ayudar.
Sé que unidos podemos.
Sal con nosotros. Es tu derecho.
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Así queda respondida a la pregunta: C (¿Qué puedo hacer yo?).
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Las asociaciones citadas son necesarias para fomentar la lucha de clases (en cualquiera de sus formas). Esto es una etapa fundamental en el camino, pero no es la última.  Llegará un momento en el que se necesitará algo más, no hay que olvidar que la paz social también se puede recuperar por la vía fascista. Para que esto vaya en la dirección correcta necesitamos al político que capitalice las fuerzas y que pueda alcanzar el poder para realizar las reformas necesarias. Sin saber aun cómo se manifestará esto, puedo adelantar que para lograrlo necesitamos la aparición de nuevos Olof Palme, tantos como países hay en el mundo.
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Seguramente esta nueva socialdemocracia no será igual a la anterior (de tipo keynesiano). Las cosas han cambiado. El nuevo intervencionismo deberá corregir la insostenibilidad del actual modelo de crecimiento. Siguiendo la línea marcada por Serge Latouche o Carlos Taibo[12], la nueva socialdemocracia seguirá buscando el mismo objetivo principal, el bienestar general con la redistribución de la riqueza, pero cambiando los medios (el crecimiento económico dejará de ser un objetivo macroeconómico). Para ello el Estado tendrá que tomar de nuevo las riendas de la economía.
De la misma forma que en el pasado después del periodo liberal (s.XIX) vino la etapa socialdemócrata (1945-80), ahora tras la etapa neo-liberal (desde los 80) terminará para dar paso a un nuevo periodo neo-socialdemócrata[13]. Así la rueda de la historia sigue girando.

[1] Antón Costas es catedrático de Política Económica de la Universidad de Barcelona.
[3] Vicenç Navarro;  http://www.vnavarro.org
[5]  Plataforma ATTAC; http://www.attac.org/
[6]  Le Monde Diplomatique; http://www.monde-diplomatique.fr/
[8]  Ecologistas en Acción; http://www.ecologistasenaccion.org/
[9] Confederación General de Trabajadores (CGT); http://www.cgt.org.es/
[13] Como mi capacidad de adivinar el futuro es muy limitada, entiéndase como una licencia literaria. En el próximo libro, continuación de este, hablaré de cómo pueden ser las medidas concretas de tipo económico y político que sustituyan a las actuales del neoliberalismo. Si efectivamente se aplicarán o no, lo que supondría un cambio de etapa, es algo que sólo depende nuestra eficacia en la lucha contra a la araña.
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Y tú, ¿no vas a defenderte?