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Liberalismo, socialdemocracia y neoliberalismo, aclaración de conceptos

Para entender el desarrollo económico es necesario previamente acotar el significado de los términos. Es una labor indispensable teniendo en cuenta que vamos a usar palabras que reciben diferentes significados o acepciones según las premisas ideológicas del que los usa [1]. Lo que hago aquí una justificación semánticas de términos de uso polémico como neoliberalismo o socialdemocracia.


Liberalismo y socialismo

El liberalismo, liberalismo original o liberalismo clásico es el nombre que la historiografía ha puesto al movimiento que nace en Gran Bretaña al final del Antiguo Régimen (siglo XVIII) para dar cobertura ideológica a la Revolución inglesa del siglo XVII. Se opusieron a las ideologías conservadoras predominantes en esa época. Reivindicaban el liberalismo político: aumento de las libertades políticas y de los derechos individuales para un mayor número de personas (los propietarios) criticando al absolutismo. Igualmente defendían el liberalismo económico: reducción de las limitaciones al libre mercado, auto regulación, reducción de la intervención del estado para fomentar los negocios privados. En cierto sentido se diferencian del mercantilismo vigente en su época ya que el mercantilismo se marca como objetivo aumentar la  riqueza de los monarcas limitando las importaciones y aumentando las exportaciones de manufacturas, mientras que el liberalismo busca la riqueza individual y  la riqueza de todos se alcanzará como resultado de la suma de las búsqueda individuales. La justificación filosófica fue el derecho natural, es decir, creer que existen ciertos derechos individuales que deben respetarse porque son un don que la divinidad ha dado al hombre.

Los defensores de la auto regulación hablaban de una providencial mano invisible que corregía los errores del mercado sin necesidad de intervención estatal. Esta metáfora la toman de Adam Smith [2], pero desvirtúan el significado que le quiso dar el autor. Resulta paradójica esta apropiación habida cuenta de que el propio Adam Smith creía necesaria la labor del Estado como regulador y productor. Tanto para el fundador del liberalismo Jonh Locke, como para el fundador del liberalismo económico Adam Smith el estado debía intervenir  regulando las relaciones económicas e incluso participando como productor para compensar algunos desajustes: 

Según el sistema de la libertad natural, el soberano solo tiene tres deberes que cumplir tres deberes de sobresaliente importancia pero que están al alcance y comprensión de una inteligencia corriente. Primero, el deber de proteger a la sociedad de la violencia e invasión de otras sociedades independientes. Segundo, el deber de proteger, en cuanto sea posible, a cada miembro de la sociedad frente a la injusticia y opresión de cualquier otro miembro de la misma, o el deber de establecer una exacta administración de la justicia. Y tercero, el deber de edificar y mantener ciertas obras públicas y ciertas instituciones públicas que jamás será del interés de ningún individuo o pequeño número de individuos el edificar y mantener, puesto que el beneficio nunca podría reponer el coste que representarían para una persona o un reducido número de personas, aunque frecuentemente lo reponen con creces para una gran sociedad.

Para el liberalismo original o clásico la intervención del estado se plantea como un requisito para salvaguardar los derechos naturales y se integra en este planteamiento. Por lo tanto para alcanzar la libertad es necesario en la misma medida que el estado no se extralimite en sus competencias, como que el estado no delegue sus competencias básicas.  Este elemento es la principal diferencia entre los liberales y los neoliberales, pero eso ya lo explicaré más adelante. 

Desde ese siglo en adelante coincidiendo con la revolución industrial hubo un crecimiento económico sin precedentes. Los teóricos del liberalismo atribuyeron este crecimiento a la medidas liberales que se estaban tomando, es decir, a que se aumentaron las libertades políticas y económicas, aunque la verdad es que el proteccionismo mercantilista se mantuvo en gran medida. Donde no tuvieron tanto éxito fue en garantizar algunos derechos humanos y algunos derechos sociales. La polarización social, es decir, las diferencias entre ricos y pobres, se acrecentaron sin parar y esto tuvo como consecuencia la aparición de la lucha de clases entre burguesía-proletariado. Se rompió la paz social: aumento de las manifestaciones, huelgas y disturbios sociales. En este contexto se expandieron ideologías con aspiraciones revolucionarias a las que se llamó genéricamente socialistas. Los socialistas querían un sistema que no se basara en la búsqueda del interés individual sino en la búsqueda del interés colectivo, por ello antepone la idea de igualdad a la de libertad. El socialismo tuvo varias corrientes ideológicas: desde mitad del siglo XIX las principales fueron el socialismo marxista (colectivismo con estado) y el socialismo anarquista (colectivismo sin estado). Ambos movimientos coincidían en su rechazo del liberalismo tanto en su vertiente económica como en su vertiente política, es decir, la democracia parlamentaria. El socialismo tuvo como principal teórico a Karl Marx, por lo que el socialismo decimonónico fue fundamentalmente un socialismo marxista. Marx pronosticó la autodestrucción del sistema capitalista por sus propias contradicciones, y su sustitución por un nuevo sistema en el que los medios de producción (tierras, infraestructuras y empresas) serían nacionalizados, es decir, pasarían  a ser de propiedad estatal. De esta forma desaparecería el libre mercado que sería sustituido por la planificación económica estatal.  

Durante ese siglo y el siguiente, el sistema económico inspirado en el liberalismo logró una época de crecimiento económico sin precedentes. Donde no tuvo tanto éxito fue en garantizar los derechos humanos y sociales mínimos. La polarización social, las diferencias entre ricos y pobres, se acrecentó sin parar y esto tuvo como consecuencia la aparición de la lucha de clases entre burguesía-proletariado y la ruptura de la paz social: el aumento de las manifestaciones, las huelgas y los disturbios sociales, etc. En este contexto se expandieron ideologías con aspiraciones revolucionarias a las que se llamó genéricamente socialistas. El socialismo tuvo varias corrientes ideológicas: desde mitad del siglo XIX las principales fueron el socialismo marxista y el socialismo anarquista. Ambos movimientos coincidían en su rechazo del liberalismo tanto en su vertiente económica, como en su vertiente política, es decir, la democracia parlamentaria. El socialismo tuvo como principal teórico a Karl Marx, por lo que el socialismo decimonónico fue fundamentalmente un socialismo marxista. Marx pronosticó la autodestrucción del sistema capitalista por sus propias contradicciones, y su sustitución por un nuevo sistema en el que los medios de producción (tierras, infraestructuras y empresas) serían nacionalizados, es decir, pasarían  a ser de propiedad estatal. De esta forma desaparecería el libre mercado que sería sustituido por la planificación económica estatal.  



Socialismo socialdemócrata 

A comienzo del siglo XX el sistema económico demostró más resistencia de los previsto por Karl Marx. Por ello los socialistas de todas las corrientes fueron adoptando posiciones de tipo reformista y no rupturistas. Así pues, en el seno del socialismo marxista apareció la vía reformista que en su momento se llamó revisionista pero que hoy conocemos como socialismo socialdemócrata o simplemente socialdemocracia. Los socialdemócratas aceptaron el sistema político liberal, es decir, eran  partidarios de la democracia parlamentaria y de garantizar una lista de derechos individuales que incluía la propiedad y la libertad de expresión, pero en economía no eran partidarios del libre mercado absoluto, no creían que el libre mercado pudiera auto regularse, querían que el estado interviniera para corregir los desequilibrios sociales.

Los socialistas socialdemócratas defienden un intervencionismo en la economía limitado que permite el libre mercado, por eso rompieron con los socialistas partidarios de la completa nacionalización de los medios de producción, que desde 1917 serán conocidos como socialistas comunistas o simplemente comunistas.

Liberalismo keynesiano 

Poco tiempo después, tras la Primera Guerra Mundial, la revolución rusa y la crisis de 1929 una parte de los liberales encabezados por Keynes, aceptaron la necesidad de intervenir en la economía para corregir los errores del liberalismo económico. No solo querían evitar la crisis económica, también se trataba de evitar que el comunismo de tipo soviético se extendiera por el fracaso del sistema económico liberal. Estos liberales aceptaron la necesidad de que el Estado interviniera directamente en la economía para corregir los errores del liberalismo desregulado.  En este sentido siguen las filosofía de los fundadores del liberalismo, que también creían necesaria la intervención con ese mismo objetivo, lo que hacen en extender el intervencionismo, sobre todo en periodo de crisis. 

Socialdemocracia keynesiana

Desde orígenes diferentes, tanto el socialismo socialdemócrata de origen marxista como el liberalismo keynesiano, confluyeron en unas propuestas muy parecidas orientadas hacia la consecución de una economía de tipo mixto: en parte controlada directamente por el estado, en parte abierta al libre mercado. De esta forma se produjo la convergencia entre los partidos socialistas socialdemócratas y los partidos liberales que ahora defendían un liberalismo de tipo keynesiano.  A estas propuestas políticas concretas las llamaremos políticas socialdemócratas keynesianas.

Los gobiernos europeos durante la primera mitad del siglo XX recurrieron a las guerras para aliviar la tensión social y evitar la revolución pero tras la Segunda Guerra Mundial la vía militar se agotó. Entonces se buscó una nueva forma de acabar con la crisis social y frenar el aumento de la popularidad de los socialistas de tipo comunista. Por ello los partidos liberales y conservadores decidieron  apostar por el liberalismo keynesiano, es decir, defendían la aplicación de políticas socialdemócratas.

Las políticas socialdemócratas de tipo keynesiano se aplicaron de manera generalizada en Europa y Norteamérica durante la posguerra. De hecho el periodo que va de 1945 a 1975 se conoce como etapa socialdemócrata. Por los excelentes resultados económicos de este período, también se conoce como "la edad de oro del capitalismo" o "los treinta gloriosos" 

Podemos definir a las políticas socialdemócratas keynesianas como aquellas medidas concretas con las que el Estado interviene en  economía para controlar el libre mercado. El intervencionismo se hace para corregir los errores del capitalismo evitando los desequilibrios derivados de la libertad total de mercado. Sobre todo aquellos relacionados con la concentración de capital y el aumento de la polarización. Las políticas socialdemócratas son de tres tipos:
  • Regulando la economía mediante leyes y limitaciones al libre comercio para evitar monopolios. 
  • Interviniendo directamente en la producción de bienes y servicios con las empresas públicas para evitar el desempleo, garantizar la universalidad de los servicios sociales y el mantenimiento de sectores estratégicos ineficaces si son gestionados de forma privada. 
  • Redistribuyendo la riqueza para acabar financiar los servicios públicos y convertir a la clase baja en clase media. 
 

Ordoliberalismo  

Tras las crisis económica de los años 30, los economistas liberales de todas las tendencias se reunieron en París en el llamado coloquio Walter-Lipman de 1938 para buscar soluciones a la aparente ineficacia de las políticas liberales y al intervencionismo económico predominante. Todos coinciden en buscar la forma de proteger al libre mercado y rechazan el excesivo intervencionismo de los países comunistas, de los países fascistas y de los países democráticos (la república de Weimar, el keynesianismo, el New Deal americano, etc.). Allí el economista Alexander Rüstow habló de "neoliberalismo" para referirse a estos nuevos planteamientos y efectivamente coincidieron los pensadores que forjaron las dos primeras escuela neoliberales: el ordoliberalismo y la escuela austriaca.

El ordoliberalismo ("liberalismo del orden") ("liberalismo del orden") o escuela alemana de Wilhelm Röpke,  Alexander Rüstow (el que propuso el término neoliberalismo) , Walter Eucken y  Franz Böhm que se reúnen en torno a la revista ORDO. También se les conoce como escuela de Friburgo o escuela alemana. Defienden una mínima  intervención del Estado como regulador para lograr que el mercado sea competitivo y que no se establezcan monopolios. Desde posiciones cristianas también defienden una mínima intervención para que las clases bajas tengan un nivel de vida aceptable. Aunque en su motivación de partida coinciden con los keynesianos, se diferencia en el alcance de las reformas. Estaban en contra de las políticas de inversión directa desde el Estado que estaban haciendo los gobiernos socialdemócratas y  keynesianos, tampoco querían que los gobiernos impulsaran políticas redistributivas más allá de lo necesario para evitar los disturbios sociales y mantener el “orden”. Además defendían la pérdida de poder de los Estados transfiriendo competencias a agencias e instituciones supranacionales dirigidas por economistas liberales, es decir, por ellos mismos. 

El liberalismo ordoliberal tuvo mucha influencia en el principal partido liberal de Alemania, el CDU y entre los tecnócratas que gobiernan en la España de Franco y en las instituciones de la Unión Europea. Para hacer más atractivas sus ideas en la época keynesiana, los políticos vendieron las propuestas ordoliberales como: “economía social de mercado”. En todo caso tanto el keynesianismo como el ordoliberalismo encajan en el concepto original de liberalismo y la diferencia entre ellos es más cuantitativa que cualitativa. Sin embargo el ordoliberalismo decidió distanciarse del keynesianismo y aliarse con la escuela austriaca constituyendo la base de lo que hoy llamamos neoliberalismo. Después lo aclaro mejor. 

La escuela austriaca  y el anarcocapitalismo

La escuela austriaca, a diferencia de la ordoliberal, es una escuela más filosófica que económica. Los principales ideólogos de la escuela austriaca fueron Mises, Hayek, Rothbard y otros. En un principio se mezclan con los ordoliberales, Hayek escribió el primer artículo del primer número de la revista ORDO (1948) en donde se le presenta como “ordoliberal austriaco”.  Empezaron oponiéndose a las primeras medidas intervencionista que hicieron los socialdemócratas austriacos en los años 20. Después se opusieron al liberalismo keynesiano y a los sistemas de economía mixta. Durante la etapa socialdemócrata, los treinta gloriosos, los economistas de la escuela austriaca siguieron criticando las políticas socialdemócratas a pesar de sus buenos resultados. Justificaron su posición por motivos filosóficos o morales: las políticas socialdemócratas son malas porque así lo han demostrado ellos teóricamente aunque la realidad práctica diga lo contrario. Los austriacos difieren de los ordoliberales en el límite de las competencias del Estado. Los ordoliberales consideran que el Estado ha de ser suficientemente fuerte para proteger al  libre mercado, acusan a los austriacos de ser idealistas y de estar  desconectados de la realidad por pensar que el libre mercado puede subsistir sin un Estado que lo defienda. Por su parte los austriacos (sobre todo Mises) critican a los ordoliberales por ampliar demasiado las competencias del Estado con la excusa de proteger al libre mercado. Aunque estas diferencias son cuantitativas y no cualitativas; ambos coinciden en lo principal: anteponer el libre mercado a cualquier otra consideración y rechazar el intervencionismo keynesiano y la idea de “Estado de bienestar”. 

Desde la escuela austriaca, el norteamericano Murray Rothbard da un paso más y dice que el objetivo ideal es alcanzar un sistema utópico en el que el Estado no tuviera ninguna necesidad de existir y las relaciones sociales se basen en el respeto a los derechos naturales, principalmente el derecho a la propiedad privada. Rothbard aporta el término de anarcocapitalismo para referirse a este sistema ideal.  

El prestigio y el reconocimiento que va adquiriendo la doctrina de la escuela austriaca en las altas esferas desde los años 70 tuvo como consecuencia una escisión de una rama fundamentalista, en el sentido de “volver a los fundamentos doctrinales”. En la década de los 70 los seguidores de la utopía anarcocapitalista de Murray Rothbard marcarán diferencias con muchos filósofos-economistas de la escuela austriaca a los que acusan de ser  demasiado intervencionistas por aceptar la existencia del Estado. Desde entonces sus seguidores fundan partidos políticos a los que llaman libertarios. En este sentido se puede considerar el anarcocapitalismo como una forma extrema de la escuela austriaca. 


La escuela de Chicago

Después de la Segunda Guerra Mundial aparece una nueva corriente económica: la escuela de Chicago. Su principal ideólogo fue Milton Friedman. La escuela de Chicago parte de las mismas premisas del ordoliberalismo pero encuentra una nueva forma de reducir la intervención directa del estado en la economía. Proponen sustituir las inversiones directas de los estados por las políticas monetarias como forma de impulsar el crecimiento. De esta forma los estados pierden capacidad de control económico y el poder pasa a los bancos gestionados por actores privados. La escuela de Chicago se compagina perfectamente con el ordoliberalismo pero acusaba a la escuela austriaca de tener posiciones demasiado utópicas y alejadas de la realidad económica, mientras que los austriacos acusaban a los de la escuela de Chicago de intervencionismo excesivo con sus políticas monetarias. 

Tres escuelas pero una única línea política verdadera  

Después de la Segunda Guerra Mundial comenzó a materializarse el “Estado de bienestar” que se había propuesto desde el informe Beveridge (1942). La idea es aumentar la intervención del Estado en la economía para garantizar unos derechos sociales mínimos para todos los ciudadanos (seguridad social, educación, sanidad, pensiones, desempleo, etc.).  Estos servicios serían públicos y se mantendrían con impuestos proporcionales a la riqueza. 

Tanto la escuela ordoliberal, como la escuela austriaca como la escuela de Chicago consideran esto demasiado, una gran amenaza para el libre mercado y en cierto modo la antesala del comunismo. Al “Estado del bienestar” lo llaman despectivamente “Estado benefactor” o “Estado providencial”, por ello las tres escuelas olvidaron sus diferencias menores y decidieron unirse para defender sus principios de forma coordinada. Desde 1947 los principales miembros de la escuela ordoliberal (Röpke), la austriaca (Hayek) y la escuela de Chicago (Friedman) se unieron en la sociedad Mont Pelerin y presidida por el propio Hayek. Ahí se reunían periódicamente y reflexionaban sobre cómo alcanzar su programa común: las tres se reivindican herederas de la escuela económica marginalista a la que consideran la máxima expresión del pensamiento liberal, las tres escuelas coinciden en sus propuestas prácticas a corto y a medio plazo en la línea de reducir la intervención del Estado en la economía. Todos defienden las desregulaciones (financieras, comerciales, laborales…) a las que llaman políticas de libre mercado. En ese sentido, quieren que el estado deje de intervenir en la economía como productor y como distribuidor y por eso defienden la privatización de las empresas públicas y la reducción de impuestos o su desaparición. 

En resumen: tres escuelas neoliberales pero una única política verdadera: la reducción de la intervención del Estado en la economía; ya sea privatizando, reduciendo impuestos, desregulando el mercado laboral etc.

Las diferencias teóricas entre ellos son de matiz, son menores incluso que las diferentes corrientes socialdemócratas o las diferentes escuelas comunistas. De modo que la distinción que hacen gala entre ellos responde más a una estrategia publicitaria para aparentar falsa diversidad, ya que sus afinidades doctrinales son objetivamente evidentes [3]. 


Neoliberalismo teórico

Desde los años 70 estos nuevos liberales reciben el apoyo y la financiación de empresas y de partidos que tradicionalmente se consideran de “derecha”. Por ello en esa época nació el término neoliberal para referirse a estos nuevos liberales: ordoliberales, austriacos y escuela de Chicago. El motivo es que se diferencian de tanto de los  liberales keynesianos (rechazan la idea de que el libre mercado necesite “correcciones”) como de los liberales originales o clásicos.  

Aunque efectivamente el neoliberalismo deriva del liberalismo, ya no son liberales (en sentido original) porque cambian tanto la teoría como la práctica. Respecto a la teoría hay un cambio en las premisas filosóficas. Mientras que el derecho natural del liberalismo consideraba que las relaciones políticas, al igual que las económicas, formaban parte del derecho natural, es decir que lo político y lo económico son partes diferenciadas de la sociedad y deben acomodarse entre ellas, para estos nuevos liberales esto no es así. Para estos nuevos liberales el derecho natural lo constituyen únicamente las relaciones económicas y lo político está subordinado a lo económico [4]. Esto significa que la libertad únicamente puede concebirse en términos económicos, no políticos, de modo que, a diferencia de un liberal (original) para estos nuevos liberales una dictadura puede ser en ejemplo de liberalismo se mantiene abiertas sus fronteras y privatiza sus empresas públicas. En cambio si en un país se nacionalizan empresas privadas, pasa a ser una dictadura aunque haya democracia y esa decisión haya sido la más votada electoralmente. 

Desde entonces con neoliberalismo nos referimos a los filósofos y economistas que se oponen al liberalismo keynesiano porque consideran que los derechos políticos están por debajo de los derechos económicos, al contrario de lo que pensaban los liberales originales. 

Dentro del neoliberalismo tenemos posiciones más utópicas como las de la escuela austriaca o los anarcocapitalistas, que no quieren ningún estado para no tener que pagar impuestos. Las justificaciones filosóficas y sus propuestas más extremas se conocen como  neoliberalismo teórico o utópico porque es inaplicable. 

Neoliberalismo práctico

Los economistas ordoliberales o la escuela de Chicago tuvieron  responsabilidades de gobierno durante el período de mayor popularidad de las políticas keynesianas (1945-75), por ello no aplicaron sus propuestas en gran medida, lo que hicieron fue tímidas reformas  paulatinas y llegando a acuerdos con los liberales keynesianos en este período. Después de 1975 la escuela de Chicago aprovechó la coyuntura para aplicar esas medidas a un ritmo más rápido, pero igualmente lo hizo gradualmente para evitar resistencias sociales. A esta forma progresiva de aplicar las propuestas neoliberales se llama neoliberalismo práctico.  

Pero dentro del neoliberalismo práctico no solo están las propuestas, también están los resultados que son inseparables de esas propuestas. Es importante destacar que la aplicación de estas políticas implica una serie de consecuencias que están fuera del análisis de sus autores ya que su neoliberalismo teórico es incapaz de explicarlo. Por ello hemos de hablar de neoliberalismo práctico para referirnos a las políticas que realmente se realizan y a sus efectos. El neoliberalismo práctico es el que realizan los políticos que siguen las recetas de los neoliberales y que aplican sus propuestas en la medida de sus posibilidades. Son políticos de partidos liberales, conservadores o socioliberales (antiguos partidos de izquierda que realizan políticas neoliberales). El  neoliberalismo práctico se caracteriza por su estrategia de la gradualidad. Van privatizando y reduciendo la intervención del Estado en la economía poco a poco y aprovechando coyunturas favorables para evitar la contestación social. En este sentido se puede considerar una  corriente de tipo posibilista, es decir, que intenta llevar las reformas hasta donde sea factible o posible, pero sin destacar el sustrato ideológico. 

La existencia de este neoliberalismo práctico o posibilista que aplica únicamente una parte del programa neoliberal es un elemento fundamental en el  discurso publicitario de los teóricos del neoliberalismo. Gracias a esto siempre pueden explicar/justificar los fracasos prácticos de sus reformas hablando de una “insuficiencia” en la aplicación de medidas privatizadoras. De modo que sus ideas nunca pueden ser falsables, es decir, nunca se puede demostrar que no funcionan porque nunca se han aplicado “completamente”. En este sentido los defensores del liberalismo razonan igual que los defensores del comunismo. Ambos consideran que sus sistema no han llegado a fracasar porque nunca se han aplicado completamente.

Este razonamiento trampa es permanente porque sus propuestas “completas” son de carácter utópico (irrealizables) debido a la gran fractura social que producirían.  De esto hablo en profundidad más adelante.  

Etapa neoliberal (1975-)

Los buenos resultados de las políticas socialdemócratas keynesianas relegaron a la marginalidad a los liberales contrarios a la intervención estatal, únicamente los ordoliberales tocaron poder el resto quedó fuera de la ortodoxia económica. Pero las cosas cambiaron en los años 70 con la crisis del petróleo. La crisis coyuntural fue instrumentalizada por los ordoliberales para desbancar a los liberales keynesianos de los centros de poder.  Los ordoliberales aprovecharon su posición de bisagra entre el liberalismo keynesiano (del que eran su ala derecha) y el neoliberalismo (del que eran su ala izquierda)  para ofrecerse como solución de compromiso. La verdad es que actuaron como una quinta columna e introdujeron a los economistas de la escuela de Chicago en puestos de poder. Igualmente beneficiaron a los economistas de la escuela austriaca a los que se premió con reconocimiento académico, se les dio cobertura mediática y se les dotó de apoyo financiero. Los propios neoliberales (ordoliberales + Chicago) no veían sensato dar demasiado poder a sus compañeros austriacos por su carácter poco realista. El resultado fue el lento pero inexorable giro en la políticas económicas. Se aprovechó la coyuntura para ir sustituyendo las anteriores políticas socialdemócratas por las nuevas políticas neoliberales tanto en la práctica como en el pensamiento dominante.

Como los neoliberales son muy influyentes desde las crisis de los años 70 se puede hablar de etapa neoliberal a la que va desde los años 70 hasta el presente [5] . En los años 70 las políticas neoliberales se extienden por América, en los 80 por Europa occidental, en los 90 por Europa oriental y en el siglo XXI por  Asia.


Por qué el neoliberalismo no es liberalismo

Las palabras que usamos para referirnos a las ideologías no siempre son las que usaron los teóricos de esas ideologías para auto calificarse.  La palabra liberalismo no es la que usaban los liberales ingleses que fundaron este movimiento a finales del siglo XVII. Esta palabra apareció en el siglo XIX en España y desde entonces se usa para referirse a ese movimiento.

En otros casos el calificativo no es aceptado por los defensores de esa ideología por considerar que tiene connotaciones negativas. La verdad es que el prefijo neo- no tiene ninguna connotación negativa y si la palabra la tiene es por su uso, lo cual no invalida a la palabra sino a su uso.  Esto es lo que pasa con los defensores del neoliberalismo. Además se asignan a sí mismos la palabra que usamos para señalar a otro movimiento, el liberalismo, que tiene mejor aceptación popular.  Esta práctica de cambiar los significantes (palabras) para referirse al mismo si.     

El resultado es que palabras como socialismo o liberalismo se han convertido en términos tan plurisemánticos que su uso impide la comunicación entre personas de ideología diferente ya que el mismo significante (palabra) tiene significados diferentes en cada caso. Para poder establecer un debate de ideas habría que unificar antes el significado de las palabras, pero como no se hace, en lugar de refutar los argumentos contrarios se limitan a describir su propio argumento sin atender al otro. Es difícil la comunicación si se establece entre personas de ideologías diferentes que usan los términos con definiciones diferentes. 

A continuación voy a explicar por qué el término neoliberal es el adecuado para referirse a estas nuevas corrientes que se autodenominan liberales. 

Antes he explicado qué es el neoliberalismo teórico y qué es neoliberalismo práctico y he señalado las diferencias que tienen con el liberalismo o el liberalismo clásico.  Desde los años 70 se empezó a usar la palabra neoliberal para referirse al conjunto de las escuelas citadas porque sus parecidos eran superiores a sus diferencias:
  • Coinciden en su planteamiento teórico: todos rechazan las premisas del liberalismo original y replantean el derecho natural anteponiendo lo económico a lo político. 
  • Coinciden en sus propuestas concretas o neoliberalismo práctico. Lo único que discuten  entre ellos es el mayor o menor alcance de esas reformas, a menudo desde criterios estratégicos: la sociedad aún no está “madura”o “preparada”
  • Coinciden en las mismas asociaciones, por ejemplo en la  sociedad Mont Pelerin 
  • Coinciden en hacer frente común contra las políticas intervencionistas de los socialdemócratas y liberales keynesianos. 
La costumbre de los neoliberales de autodefinirse como “liberales” es una técnica de márquetin con la que obtienen una posición de ventaja a priori que no está justificada, porque en este caso los socialdemócratas son más liberales que los neoliberales. Me explico: 

La socialdemocracia es más liberal en lo económico porque sus propuestas tienen un resultado que permite mayor libertad. La socialdemocracia mediante los mecanismos de redistribución de la riqueza ofrece mayores posibilidades de elección a las clases bajas y medias, por tanto otorgan mayor libertad a un mayor número de personas. La desregulación laboral y la polarización social a la que abocan las políticas neoliberales condena a los que menos tienen a una situación de precariedad en trabajos basura mal pagados y sin continuidad. Las propuestas neoliberales solo ofrecen mayor libertad a los que más tienen mientras que la mayoría de la población tiene menos posibilidades y por lo tanto menos libertad. Al contrario de lo que pasa en los países que hacen políticas redistributivas con impuestos proporcionales a la riqueza.  

La socialdemocracia mantiene del liberalismo original o clásico la necesidad de la existencia de un estado que corrija los desajustes del mercado, tal y como defendían los fundadores del liberalismo, en cambio los neoliberales defienden su reducción hasta el punto que se rompe el pacto social y se entra en una espiral de violencia-reacción. 

La socialdemocracia es más liberal en económico porque sus propuestas tienen ese resultado. La socialdemocracia mediante los mecanismos de redistribución de la riqueza ofrece mayores posibilidades de elección a las clases bajas y medias, por tanto otorgan mayor libertad a un mayor número de personas. En cambio la desregulación laboral y la polarización social a la que abocan las políticas neoliberales condena a los que menos tienen a una situación de semiesclavitud. El neoliberalismo solo ofrece mayor libertad a los que más tienen, mientras que la mayoría de la población tiene menos posibilidades y por lo tanto menos libertad que en los países que hacen políticas redistributivas con impuestos proporcionales a la riqueza.  

Después de 1945 no es correcto usar el término liberal como un genérico ya que los que se autodenominan liberales no coinciden a los dos niveles: político y económico. Ahora hay dos grupos que se podrían autodenominar liberales: los liberales keynesianos que hacen políticas socialdemócratas y los neoliberales. Como he dicho antes los neoliberales (ordoliberales + escuela austriaca + escuela de Chicago) son dudosamente más liberales que los socialdemócratas en lo económico, pero además no son liberales en lo político al igual que un keynesiano. Para un neoliberal la democracia va después del libre mercado de modo que es preferible una dictadura neoliberal a una democracia keynesiana. 

Su rechazo al intervencionismo económico es tan fuerte que puede ser superior a su lealtad a la democracia. Mises decía sobre el fascismo:
No se puede negar que el fascismo [italiano] y movimientos similares que pretenden establecer dictaduras están llenos de las mejores intenciones y que su intervención, por el momento, ha salvado la civilización europea. El mérito que el fascismo ha ganado para sí mismo seguirá vivo eternamente en la historia. [6] 
Donde el neoliberalismo coexiste con democracias parlamentarias,  se crean sociedades poco democráticas ya que en su obsesiva defensa del individualismo, se acaban rompiendo los lazos sociales que permite a los colectivos defenderse de los abusos económicos y políticos. El resultado es  una sociedad domesticada e indefensa frente a los poderosos. Tony Judt lo explica mejor:
La reducción de la sociedad a una tenue membrana de interacciones entre individuos privados se presenta hoy como la ambición de los liberales y de los partidarios del mercado libre. Pero nunca deberíamos olvidar que primero,  y sobre todo, fue el sueño de los jacobinos, los bolcheviques y los nazis: si no hay nada que nos una como comunidad o como sociedad, entonces dependemos enteramente del Estado. Los gobiernos que son demasiado débiles como para actuar a través de sus ciudadanos es más probable que traten de alcanzar sus fines por otros medios: exhortando, persuadiendo, amenazando y en última instancia forzando a las personas a obedecerlos (...) La pérdida de un propósito social articulado en realidad aumenta los poderes de un Estado poderoso. [7] 
El neoliberalismo no sólo vacía a la democracia parlamentaria de contenido, sino que además está más cómodo en dictaduras que repriman la libertad y que eliminen físicamente a los que no estén de acuerdo con sus exigencias económicas. Hasta el punto que una dictadura puede recibir por su parte el calificativo de “liberal”.

Durante la Guerra Fría, principalmente en la época de Nixon, tuvo mucho éxito la doctrina Kirkpatrick. Esta doctrina dividía a las dictaduras en dos categorías: las pro-soviéticas a las que se llama totalitarias, y las pro-occidentales a las que se llama eufemísticamente autoritarias. Simultáneamente se desarrolló una doctrina equivalente en lo económico, la doctrina Friedman. Según esta doctrina lo que marca el mayor o menor grado de libertad no es la existencia de democracia política, sino la existencia de desregulación económica, libertad empresarial y libertad financiera. Desde este razonamiento una dictadura sanguinaria como la de Pinochet fue considerada “liberal” porque aplicó las propuestas económicas de los neoliberales. La posición relativista de los neoliberales respecto a la democracia queda clara en estas declaraciones de 1981 que hace Hayek (el principal ideólogo del neoliberalismo) a un periodista chileno: 

Un dictador puede gobernar de manera liberal, así como es posible que una democracia gobierne sin el menor liberalismo. Mi preferencia personal es una dictadura liberal y no un gobierno democrático donde todo liberalismo está ausente. [8]

Más claras son las declaraciones del famoso economista neoliberal Alain Minc. Antepone las recetas neoliberales a cualquier consideración de tipo democrático:
El capitalismo no puede desfondarse, es el estado natural de la sociedad. La democracia no es el estado natural de la sociedad. El mercado sí.[9]



Si las políticas neoliberales son contrarias a la libertad, no es solo porque sus defensores prefieren dictaduras, es sobre todo porque sus efectos restan libertad a un número mayor de personas. Los países donde se han aplicado con más intensidad sus medidas neoliberales son aquellos donde menos libertad individual existe para la mayoría de la población. Esto se debe a que la polarización social la hace imposible. Difícilmente podemos ser libres si no tenemos trabajo, o un salario suficiente, o acceso a unos servicios sociales mínimos, etc. 

Evidentemente hay personas que están interesadas en mantener la confusión y siguen usando el término liberalismo cuando en realidad se refieren a neoliberalismo. Primero los marxistas anti parlamentarios ya que les interesa mezclar el liberalismo económico con el liberalismo político (la democracia parlamentaria) y así rechazarlo todo en bloque. Igualmente los propios neoliberales se autodenominan liberales y así llaman a sus medios de comunicación. De esta forma se otorgan una continuidad con autores liberales consagrados y pueden usar falacias lógicas como argumento, del tipo:
Como nosotros defendemos la libertad, los que no nos apoyan es porque son partidarios del totalitarismo.

Lo mismo hacen con el término capitalismo, aunque hay muchas variables ellos consideran su forma de capitalismo es el único verdadero, de modo que el resto son anticapitalistas. Igualmente esta idea es atractiva para los marxistas antiparlamentarios, pero por motivo contrarios. 

Puede seguir admitiéndose el término liberal para referirse a estos individuos? Invito a todas las personas que desean mayor libertad y que creen en la democracia a que no caigan en esta trampa. Nunca hay que llamar liberal o liberalista a un defensor del neoliberalismo; eso es un oxímoron o, como mínimo, un eufemismo. Si hay que llamar liberal a alguien debería ser a los socialdemócratas y si los neoliberales no aceptan ese calificativo les ofrezco otro que también serviría: pseudoliberales.



[1]  Véase la idea de “significados flotantes” de Jacques Lacan y de Ernesto Laclau. Los términos ideológicos no tienen un significado unívoco, sino que su significados es variable o flotante para adaptarse a la ideología del que lo está usando y esto le permite partir de ventaja en el debate ideológico posterior. El que consigue popularizar sus significantes adquiere la hegemonía ideológica sobre el que no. De modo que si no hay clara redefinición de conceptos es posible que estés usando un término con un significado que contradice a priori tu argumentario ideológico.
[2] Adam Smith. Investigación sobre la naturaleza y causa de la riqueza de las naciones. (1776)
[3]  Sobre las corrientes del neoliberalismo y sus matices ideológicos trata el artículo de Héctor Guillén Romo La deshomogenización del discurso neoliberal Journal of Economic Literature (jel), 2018.
[4] Esta diferenciación entre liberalismo y neoliberalismo quedó expuesta ya en 1979 en un curso de Michael Focault reflejado en su obra Nacimiento de la biopolítica
[5]  Harvey, David. Breve historia del neoliberalismo (2007)
[6] Mises, Liberalismo, p. 51.
[7] Historiador Tony Judt (1948-2010) en su obra Algo va mal.
[8] Declaraciones de Hayek a la publicación chilena El Mercurio (12-4-1981) Pauvreté et inégalités dans le tiers monde de Pierre Salama y Jacques Valier (La Découverte, Paris, 1994).
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3 comentarios

Marta Hernández ha dicho que…
Hay que inignarse!! Es ahora o nunca!!!
Anónimo ha dicho que…
Acabo de leer el capítulo uno, sobre el asesinato de ese político sueco... y ahora lo leeré todo. Gracias por difundir y explicar lo que nos está pasando, es primordial para empezar a rebelarnos contra esta nueva lucha de clases.
Francisco Ayén ha dicho que…
Gracias a ti por comentar. Estaré encantado de escuchar tus valoraciones.
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